Haroldo Conti, homo viator
Publicado por Cinemarama en Junio 12, 2009
Año: 2008
Origen: Argentina
Dirección: Miguel Mato
Guión: Miguel Mato, Eduardo Spagnuolo
Intérpretes: Darío Grandinetti, Carlos Santamaría, Ana Yovino
Fotografía: Jorge Crespo
Edición: Emiliano Serra
Música: Esteban Morgado
Duración: 90 minutos
por Diego Maté
La película de Miguel Mato es una mezcla en cantidades similares de documental y ficción, o más precisamente de testimonios y dramatizaciones (o reanacments) sobre la vida y obra de Haroldo Conti. El problema es que Haroldo Conti, homo viator nunca logra un clima general que articule esos dos registros: a las partes de documental (que no se despegan demasiado del esquema típico de cabezas parlantes, por más que el director haga varios planos de cada entrevistado), en las que se privilegia la militancia política del escritor y que están imbuidas de un tono encendido y pasional, se le oponen escenas que ficcionalizan crasamente momentos de su vida de manera torpe, donde se nota la artificialidad de los diálogos y las situaciones y la falta de compromiso de los actores con sus papeles (en ningún momento deja de llamar la atención la indiferencia monumental que muestra Grandinetti para con su personaje). Pero más allá de la calidad de estas escenas y de la falta de cohesión general, la sensación que se transmite es que, por algún motivo, a los realizadores no les alcanzó con un documental hecho y derecho sobre Conti y tuvieron que agregar esa otra mitad dramática, que lo único que consigue es quitarle fluidez y ritmo a los testimonios de familiares y amigos del autor de Mascaró, el cazador americano.
Los pocos momentos en los que la película brilla aparecen cuando se lo escucha al propio Conti a través de grabaciones, la narración de fragmentos de sus obras (que curiosamente adquieren una fuerza increíble desde la voz en off de Grandinetti, como si la escritura de Conti estuviera impregnada de un componente netamente cinematográfico) y algunas de las declaraciones (especialmente las de sus hijos) en las que se lo pinta de cuerpo completo sin hacer alusión a su actividad literaria, política ni a su desaparición por obra de la dictadura en mayo de 1976. Salvo por estos chispazos, Haroldo Conti, homo viator resulta un retrato tibio con tufillo a reivindicación fácil, segura, que se demora mucho en la faceta más pintoresca del escritor (el Conti viajero, evasivo, en constante movimiento) sin indagar de manera crítica en su obra y su trayectoria política. En este sentido, y al igual que ocurre con el descalabro que se da entre los registros de documental y ficción, la película de Miguel Mato también se queda a mitad de camino y nunca termina de arrancar.

Pablo escribió
La verdad es que estoy en conflicto con el comentario de Diego. Y tanto el mio como el suyo son respetables, yo lo veo medio lleno y él medio vacio, que se yo, son formas, quizás de encarar la vida. A mi me emociono, a Grandinetti lo vi Conti y la mezcla, realidad – ficción, se mezclo, un lindo viaje mágico, una hermosa experiencia dentro de un cine. Es más, salí pensando en familiares y amigos, para recomendarla, para no perderla.
miguel mato escribió
Lamento que no te gustara y lamento no haber satisfecho tus expectativas.
Por otro lado sería bueno nos enseñaras a hacer un buen documental ya que se te ve tan seguro en tu crítica.
Afortunadamente el público y la crítica en general en diversos países han opinado en contrario a tu visión.
cordialmente
miguel mato
director del documental tan vapalueado por ti.
Cinemarama escribió
Hola Miguel. Filmar y escribir son dos cosas muy distintas, y no se me ocurre qué pueden tener en común (digo, por eso de “enseñar a hacer un buen documental”). Si no estás de acuerdo con lo que escribí, podría ser bueno que me digas en qué cosa crees que me equivoco y por qué.
saludos.
Diego.