El reino prohibido (The Forbidden Kingdom)

Año: 2008
Origen: Estados Unidos, China
Director: Rob Minkoff
Guión: John Fusco
Intérpretes: Jet Li, Jackie Chan, Michael Angarano, Yifei Liu, Collin Chou, Juana Collignon, Morgan Benoit
Fotografía: Peter Pau
Música: David Buckey
Edición: Eric Strand
Duración: 103 minutos

por Ezequiel Villarino

Entre dos tierras. Película homenaje al cine de artes marciales y el wuxia (cine de caballería y batallas épicas), El reino prohibido de Rob Minkoff, (director de las dos Stuart Little y La mansión embrujada y codirector de El rey León), goza de buena salud al momento de brindarnos escenas de combate cuerpo a cuerpo, algo que últimamente el cine mainstream de Hollywood ha sabido olvidar con total descaro. Si bien podemos atribuirle al realizador ciertas decisiones estéticas acertadas, lo mejor que puede encontrarse en el film se desprende de la buena labor del coreógrafo Woo-ping Yuen. Pero, ¿quién es el hombre en cuestión? Este actor, director y coreógrafo nació en Beijing, China, en 1945, y fue el encargado de dirigir y supervisar incontables momentos de acción física a través de los años. Películas como Drunken Master (una de las más recordadas de los inicios de Jackie Chan), las dos primeras entregas de Érase una vez en China (con Jet Li como actor protagónico), la película tributo a Bruce Lee, Fist of legend (con Jet Li nuevamente en el papel principal), la trilogía de Matrix, El tigre y el dragón, las dos Kill Bill, Danny the Dog y Fearless nos permiten reconocer las virtudes de Yuen. La lista es mucho más extensa, por supuesto, pero es evidente que el hombre tiene muy buenos antecedentes dentro de géneros tan populares como el de artes marciales y el wuxia; géneros que, en ocasiones, pueden llegar a ser cuestionados, incomprendidos y subvalorados por una gran cantidad de público (más adelante volveré sobre este punto).


Al buen trabajo de Yuen se suma el despliegue frente a cámara de dos virtuosos artistas marciales que en El reino prohibido elaboran un doble papel: Jackie Chan, quien interpreta a un anciano llamado Hop y a un drunken master hecho y derecho; y Jet Li, el cual personifica a un ser del folclore oriental como es ese famoso rey mono (para los nipones “son goku”, para los chinos “sun wukong”) y a un monje que prefiere expresarse a través del cuerpo antes que con palabras (de allí su apodo: “silencioso”). Como si eso no alcanzara para hablar de nombres y buenos resultados, la decente performance del antagonista de turno Collin Chou, que interpreta al general de Jade (y al ya conocido Seraph en Matrix), hace que el relato no defraude.


Pero volviendo a una de las afirmaciones que hice con anterioridad, y dejando un poco de lado esa cuestión algo “cholula” del star system, ¿por qué indiqué que los géneros anteriormente mencionados pueden llegar a ser incomprendidos y subvalorados? Porque se les concede, por lo general, una única virtud: el ser puro entretenimiento. Los rasgos estilísticos, mayormente enfocados en la puesta en escena y su desarrollo, suelen recibir poca atención (salvo que se trate de ejercicios notoriamente superficiales que se desviven por transformar al cine en otra cosa; como Zhang Yimou y sus wuxia melodramáticos). De esta manera, no interesa demasiado cómo se llevan a cabo las peleas, sino que por lo general basta observar la manera en que la crítica y la industria hacen referencia a este tipo de films. Así, y para explicarme un poco mejor, se suele decir que una película de estas características es interesante porque es “dinámica” o porque genera “altas dosis de adrenalina” gracias a su contenido; el cual asegura la inclusión de todo tipo de batallas dadas las convenciones del género al que pertenece. Es que el dinamismo y la adrenalina van tomados de la mano y a los saltos sin mucha preocupación o cuestionamientos que digamos, siendo las frases que promocionan estas películas toda una declaración de principios publicitarios (El reino prohibido se vende impulsado mediante una especie de slogan que dice “Jackie Chan y Jet Li juntos por primera vez”). En definitiva, importa lo que se muestra y quiénes intervienen, no las maneras de llevarlo a cabo (difícilmente veamos en la gran pantalla algún film de Prachya Pinkaew y Tony Jaa; y más difícil aún será encontrarnos con un análisis detallado de la puesta en escena de este director tailandés).


Es evidente que los nombres pesan, pero más interesante es ver cómo esos portadores de nombre y apellido son utilizados para generar el dinamismo y la adrenalina tan pretendida para convencer al espectador que aquello que ve no es sólo una sucesión energética de cortes disparados por el montaje acelerado en una clara disección de los cuerpos, los movimientos y el tiempo (vean, por ejemplo, La Momia, la tumba del emperador dragón para observar cómo el ritmo de las acciones se da a través del montaje y no de los cuerpos). Por eso el mayor triunfo del film de Minkoff es volver a las fuentes, a ciertas películas que en otras décadas optaban por dejar ver lo que ocurría en cada contienda sin necesidad de recurrir al actual y vicioso abuso del montaje. De hecho, El reino prohibido puede ser comparado fácilmente con algunos films de directores como King Hu o Chang Cheh; particularmente con el primero, ya que el segundo tenía cierta propensión a mutilar cuerpos y brindar algún que otro baño de sangre explícito (carnicería exhibicionista plenamente omitida en El reino prohibido dada las intenciones de llegar a un público amplio gracias a su condición de “sólo apta para mayores de trece años”).


Sin duda alguna, la escena que más se destaca en la película es aquella donde Jackie Chan y Jet Li entablan una lucha cuerpo a cuerpo: sin abuso del montaje (nada de aceleración producida por los cortes), con una cámara posicionada a distancia y que nos deja ver a ambos luchadores moviéndose en el plano con total libertad, con algunas tomas cenitales que describen el espacio por donde éstos se desplazan y, sobre todo, con la facultad de emplear el primer plano temporal con total éxito. El ralenti, la cámara lenta, genera dramatismo y acentúa el impacto producido por cada golpe (rasgo recurrente en películas con Bruce Lee, cobrando forma desde un plano general que subrayaba el despliegue de la acción hasta llegar a un primer plano que describía emociones diversas). Por fortuna, en El reino prohibido toda acción es realmente visible, todo se deja ver; el tiempo y el espacio no son cercenados como ocurre, por ejemplo, en las dos entregas de El Transportador o en War.


Más allá de sus virtudes, el film de Minkoff tiene algunas fallas. Breves instancias de flojera como algún que otro discurso acartonado o actuaciones cuestionables: Michael Angarano (Jason en el film) podría realizar alguna secuela televisiva de Karate Kid, pero dudo que su trabajo en El reino prohibido llame la atención del espectador (y más si tiene al lado a dos monstruos como Chan y Li). Otra actriz que falla por completo es Yifei Liu (Gorrión dorado en la película); al parecer, se la ve más preocupada por mantener un rostro publicitario que por articular palabra. A pesar de estas cuestiones, que pueden llegar a convertirse en “cuestionamientos” no muy terribles en el balance final, la película cumple. Ayudado por ciertos momentos de humor dando vueltas por ahí (hay un gag muy bien elaborado que involucra a Chan y Li, y que tiene como objetivo invocar “mágicamente” a la lluvia en un desierto), con escenas de combate muy bien resueltas, con la fantasía del folclore oriental a cuestas y con dos actores muy bien aprovechados, El reino prohibido se acerca mucho más al cine hongkonés de los setenta y ochenta que al cine de Hollywood actual. Y dejando de lado su carácter de coproducción, ese desplazamiento estético hacia una de esas dos “tierras cinematográficas” es su mejor logro.

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7 respuestas

  1. Ejem, no quisiera “cancherear”, pero leyendo otros blogs puedo observar que lo que digo en este texto continúa siendo una especie de “ley” (por desgracia). Parece que todo pasa por el contenido, las convenciones del género y los nombres de los artistas implicados… ¿de la “forma”? ¡Nada!.
    Sí, ya sé, un editor que conozco va a decir que soy “formalista” (je).
    Sepan disculpar la autorreferencia…

    octubre 8, 2008 en 2:08 pm

  2. Película homenaje al cine – viejo – de artes marciales -occidentalizadas-. Cuando vi la película pense en cosas como Karate Kid y Big Trouble in Little China.
    Y creo que por eso me gusto, yo creci con películas así.

    Saludos

    octubre 20, 2008 en 4:11 pm

  3. Hola Juniper! La verdad es que tiene algo de Karate Kid dando vueltas por ahí; por ejemplo cuando hace foco en las peleas callejeras entre el joven protagonista y los matones de turno. Y Big Trouble in Little China es una gran película, mucho más oscura y divertida que esta de Minkoff. De hecho, es un interesante híbrido que por el momento me resulta incomparable… era Carpenter, qué vamos a hacer…
    Un saludo!!
    Y gracias por el comentario!

    octubre 20, 2008 en 10:40 pm

  4. Jajaja valga no dije que habia referencias exactas pero que si me daba algo de eso porque pues en mi infancia era típico encontrar y ver ese tipo de películas en la televisión un domingo… así que con todos sus vicios – que son muchos ciertamente- no dejan de gustarme. De que podia ser más emocionante, sacarle más la punta, claro… pero bueno…

    Saludos

    ^^

    octubre 21, 2008 en 12:34 am

  5. Juniper, yo era un consumidor de films asiáticos muy extraños, los cuales se pasaban por canal 9 los sábados y domingos hace muchos años (en otra década específicamente). Me divertían muchísimo porque eran, básicamente, exponentes del cine de artes marciales y el wuxia.
    De todas maneras, y volviendo a los recuerdos otra vez, admito que al ver el film de Minkoff, y durante las pocas escenas en las que Michael recibe todo tipo de palizas de ese grupete de “jóvenes pandilleros”, lo asocié instantáneamente con Karate Kid. Y bué…

    Un saludo Juniper!

    octubre 21, 2008 en 12:34 pm

  6. Hola Ezequiel, te escribo aqui… sin intenciones de hacer spam pero creo que te puede interesar la última entrada que coloque ^^ Ta relacionado con WKW.

    Disculpa por escribir esto acá.

    octubre 22, 2008 en 6:15 pm

  7. No hay ningún problema! Los comentarios no dejan de ser una manera de comunicarse y/o dialogar. Te agradezco el dato Juniper! Voy a visitar tu blog.
    Saludos!!

    octubre 23, 2008 en 12:23 am

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